Sin categoría

Problem?

o “Vivir tranquila”.

– ¿Cuál es tu objetivo en la vida?

– Entre licenciarme, vivir en el extranjero, ser madre (en un tiempo muy remoto), escribir una novela y dominar al menos tres idiomas; uno de mis mas necesarios objetivos en la vida es vivir tranquila.

Ésta es una entrada sincera.

La vida no es un camino de rosas. Eso lo sabes tú, lo sé yo, lo sabe tu madre y lo sabe mi vecina (aunque sea islandesa y hable un inglés muy malo), y aquí todos tenemos problemas y traumas. Todos. Tú, yo, tu madre y mi vecina (aunque ella tendrá problemas islandeses, claro).

Por otra parte, yo me sentí hoy orgullosa de mí misma. Hoy me encontré con una chica polaca por la calle (Ola. Qué bonito nombre para una española: ¡Hola, Ola!) y decidimos ir juntas a por un café. En primer lugar, conseguí por primera vez tener una conversación normal en inglés con una conocida. En segundo lugar, conseguí por primera vez en mucho tiempo tener una conversación (a secas) con una conocida sin sentirme incómoda. En tercer y más importante lugar, cuando nos despedimos me dijo (en inglés, claro)

Me ha gustado estar contigo este ratito, eres tan sonriente y alegre que me has puesto de muy buen humor.

Me dejó sin palabras. Os voy a explicar por qué.

Determinadas circunstancias en mi vida me han hecho ser una persona muy infeliz durante un determinado espacio de tiempo de mi vida, lo que me hizo convertirme en una “amargada”. Después, otras circunstancias diferentes me hicieron saber que tenía que cambiar eso porque no era sano para mí. Creo que esta fase es una fase por la que todos pasamos tarde o temprano, no es que yo sea especial ni nada (bueno, realmente soy muy especial, pero no quiero haceros sentir mal) y realmente no doy detalles por lo mismo. Es básicamente esto:

[Inserte aquí mala época] + [Inserte aquí consciencia] = [Inserte aquí cambio]

Y bueno, como ya sabéis, me hallo a varios kilómetros (mar de por medio, incluso) de mi ciudad, lo que curiosamente me ha llevado a un estado que llevo ansiando durante mucho tiempo: a un estado de tranquilidad. Esta distancia literal me ha facilitado también metafóricamente ver las cosas con distancia, tanto los problemas de mi ciudad (da igual cuánto corras, tu pasado siempre te alcanzará) como los nuevos de aquí (los problemas son como el pasado, van de la manita incluso. Qué cursis que son). Y, realmente, ves que los problemas que tienes no son tan serios como creías cuando no dejas que te agobien.

¿Y qué pasa entonces? Cambia la mentalidad. Recuerdo que le contesté a esta chica:

Pues realmente soy una persona negativa y depresiva, pero pienso que si estás siempre triste esas cualidades se hacen insoportables.

(Sí, soy una persona negativa y depresiva, siempre me pongo en lo peor, qué pasa, eh, qué pasa)

Me sentí jodidam muy orgullosa de mí misma en ese momento. Desde hace mucho tiempo había andado con miedo (¿Habré cambiado realmente o es sólo que me lo creo porque soy muy positiva?) (Realmente no soy positiva, como ya he dicho, pero bueno) pero el hecho de haber sacado esa conclusión a base de mi manera de actuar fue… fue bonito.

¿Que por qué os lo cuento?

Bueno, podría poner como ejemplo que los alcóholicos lo celebran cuando llevan X tiempo sin beber, o al menos lo dicen con orgullo (Llevo X tiempo sin beber, ole yo), y como yo lo he estado pasando muy mal por culpa de esta falta de perspectiva quería compartirlo con ustedes, que me queréis (¿Verdad? ¿VERDAD? Porque lo que suenan no son grillos, ¿no?) y, realmente, porque quería publicar que he conseguido una muy buena herramienta para conseguir uno de mis mayores objetivos en la vida: vivir tranquila.

Pero aunque haya dado un paso, necesito seguir aprendiendo más y más cada día ( y perfeccionar lo que ya tengo, que parezco aquí muy perfecta pero en realidad también fallo. Por supuesto)

Cuentan que Salomón, ya cercano a la muerte, estaba sentado un día junto al hogar. Un niño, hijo de una vecina, llegó a pedir un ascua para encender lumbre, y Salomón le advirtió que fuese por unas tenazas o por un tiestecillo para llevar el ascua; pero el muchacho, sin hacer caso de la advertencia, puso encima de su mano un poco de ceniza y sobre ella el fuego. Y Salomón, a quien no se le había ocurrido cosa tan sencilla, exclamó: “Salomón muriendo, de un niño aprendiendo”.

Anuncios
Estándar