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Una fiesta Erasmus

o “Lo que he aprendido estos días”

  1. Calentar. Un grupito de amigos se reúne para tomar las primeras copas para ponerse en camino.
  2. Ponerse en camino.
  3. Re-calentar. Aquí debemos distinguir tres grupos distintos: los tímidos (No, yo no bebo. No, yo no fumo. No, yo no bailo.), los recatados (Se sientan, hablan y beben -y fuman-) y los “echaospalante” (Están bebiendo, como casi todos, pero salen a bailar. La fiesta comienza verdaderamente con ellos)
  4. Trote suave. Los “echaospalante” están verdaderamente motivados, bailan y bailan. Algunos recatados salen a bailar (algunos invitados por los “echaospalante”).
  5. Trote. Todo ha comenzado: tanto los “echaospalante” como los recatados están bailando y bebiendo. Algunos tímidos empiezan a probar cosas (un buchito de tal, una caladita de cual, pero esto no, que no me gusta)
  6. Carrera. Todos están muy contentos. La gente salta y baila sin parar, fuera de la fiesta ríen y ríen. Algunas parejitas empiezan a besarse y a retirarse disimuladamente. Los tímidos tienen una bebida o un cigarro en la mano. Bueno, realmente todos tienen una bebida o un cigarro en la mano.
  7. Sprint. Prácticamente borrachos. La frase que más se dice es “¿me das un poquito?” o “¿puedo probar?“. Las parejitas ya no se cortan, no les importa incluso meterse mano allí en medio. Todo el mundo baila, todo el mundo, da igual la música que suene y del estilo que sea.
  8. Trote suave. La gente empieza a agotarse. Las parejitas empiezan a ignorarse, como si no se conocieran. La gente sigue bailando, sabiendo que la fiesta se acaba.
  9. Andando. La fiesta definitivamente ha decaído. La gente se va marchando. La gente se sienta dentro o fuera, charla, dicen tonterías.
  10. Relax.

Y los que han pasado por ello lo saben. Me da igual lo que digáis.

 

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¡Adiós, España, adiós!

o “Cómo Solemboom se fue a Islandia aquel día”

¡El momento ha llegado! No me lo puedo creer, ¡por fín ha llegado!

Han sido unos largos días de preparar cosas y firmar muchas más: el sentimiento de paz cuando el papeleo se termina, la satisfacción de meter en cajas toda la ropa (ya sabréis que tengo gatos y que no es buena idea abandonar posibles “trapos” que puedan convertirse fácilmente en “nidos”), el agobio de no encontrar algo, la tensión de agolpar toda la ropa de invierno en una maleta de 20 kg. como máximo, el sobrecogimiento de las despedidas… Ay, las despedidas. No es bonito ver a la gente despedirse de ti, ni que te diga que tengas cuidado, y mucho menos bonito es ver a tu herman-ita sollozar mientras te abraza.

Es cierto que, personalmente, llevo una temporada de mi vida muy dura y que esto parece un regalo del destino (aunque la modesta realidad sea que casi nadie quiere irse a Islandia), pero la nostalgia aflora hasta en los corazones más ansiosos y, después de todo, una lagrimita sí que se asoma casi sin querer.

Nos leemos al otro lado. ¡Buena suerte!

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Cosas que (me) pasan

o “Discúlpenme, queridos lectores espectadores”.

Llevo ya un tiempo sin colgar una triste entrada -y eso que os llevo prometiendo la entrada de Los Sims 3 Medieval desde tiempos inmemoriales- pero es que estoy muy ocupada con un montón de cosas.

Lo primero, tengo dos trabajos de una asignatura en grupo que me absorben bastante tiempo, porque no es tanto lo que tengo que escribir y exponer sino el hecho de que es en grupo y no estamos tan coordinadas como deberíamos. Suele pasar, algún día me tenía que tocar. Aun así, creo que saldremos de ésta sin muchos roces.

Después, he tenido que entregar un artículo para cierto proyecto que me está matando  -metafóricamente, claro- porque es para cierto público y de un tema específico, y el hecho de no haber pasado nunca por esto me agobia de tal manera que he estado dos semanas haciendo y borrando que era una delicia. Aun así, se entregó a tiempo y aún está pendiente de edición.

Y, por último, la palabra con E se va haciendo tangible pero encarnada en un montón de reuniones, papeleos y puestas en común. Entre las asignaturas que voy a llevarme, la búsqueda de casa, revisión de papeleo, revisión de documentos (la semana pasada caí en la cuenta de que en Junio me caduca el pasaporte) y el estudio de la lengua islandesa (si buscáis un idioma facilito y rápido de aprender éste no es el vuestro) estoy hasta el cuello. Pero por lo pronto parece que el tema del alojamiento está solucionado, que es un problemón menos del que ocuparme.

En fin, supongo que como la semana que viene la tengo de vacaciones podré actualizar sin problema. ¡Gracias por vuestra paciencia!

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Islandia lo hace bien

o “Toma ejemplo de tu hermano mayor”.

Como ya sabéis, hablo mucho de Islandia aquí por la Erasmus y tal, pero realmente están pasando cosas muy importantes por la isla y son pocos los que realmente saben los avances que se están haciendo allí. Yo voy a intentar escribir aquí de la mejor manera que pueda cuáles han sido las circunstancias del país desconocido.

Como todos sabemos, estamos en crisis (la palabra favorita de los políticos y el telediario). Esta crisis llevó a Islandia a su bancarrota en 2008 a causa de las deudas bancarias, y como los amigos nórdicos no tienen el “Sálvame” pues se echaron a las calles e hicieron caer el gobierno conservador.

Aunque el auge del gobierno social-demócrata estuvo muy bien, se intenta aprobar un proyecto de ley que consistía en que las familias islandesas iban a pagar la (sobrecogedora) suma de 3.500 MILLONES de euros en cómodos plazos durante 15 años. Al ser inteligentes, los islandeses dicen no y se echan a la calle otra vez para impedir ese abuso. El presidente se niega a ratificar la ley, el pueblo también, el Fondo Monetario Internacional empieza a congelar las ayudas, ahí tiene que haber un culpable a la fuerza: el gobierno comienza una investigación para encontrar a los responsables y así terminar pronto con el tema y empiezan a detener a banqueros y altos ejecutivos. Pueblo 2 – Bancos 0.

Así, en Noviembre, el gobierno apela al pueblo para redactar una nueva constitución basándose en lo aprendido por la crisis y se eligen a veinticinco ciudadanos a condición de que no tengan filiación política, sean mayores de edad y tengan el apoyo de al menos treinta personas. El mes pasado se inició el proyecto.

Volviendo los ojos a nuestra península, vemos que nos atiborran a noticias (la mayoría sensacionalistas) de revoluciones en Egipto, Libia y demás, y eso está muy bien porque “está muy lejos” y ya era hora de que “los pobrecitos hicieran algo contra el gobierno opresor”. Pero no he visto en un sólo periódico ni en un telediario (y si me equivoco que alguien me avise) sobre un país europeo que realmente está haciendo algo. ¡Imagínate si se nos ocurriera a nosotros!. Se preocupan de imponernos leyes absurdas (léase el límite de velocidad reducido a 110 km/h) para mantenernos un poco indignados y que se estén aprovechando de nosotros el doble sin que nos demos cuenta (o nos queramos dar cuenta).

En resumidas cuentas: esto es lo que pasa y esto es lo que se debería tomar como ejemplo o, ya que gusta tanto una manifestación, convocar más huelgas generales como Francia (¿o eso tampoco lo sabías…?)

Fuentes: Pilar Sánchez Vicente y Hola News

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Más allá de lo imaginado

o “tíu mánuði á Íslandi!”

Estábamos nerviosos todos. Algo salía mal y no sabíamos qué.

Uno daba vueltas sin sentido; otro, sentado, movía la pierna izquierda sin parar; otro se mordía las uñas; otro salió a fumarse un cigarro. Todos tenían una angustia en su interior que les consumía con una llama y no les dejaba pensar con claridad.

Pasadas unas horas que realmente parecieron días, todos rodearon al doctor, que salía aún con su mascarilla cubriéndole la mitad de la cara. Así, ni muy lento ni muy rápido (como Michael J. Fox en “Scrubs”), se la apartó de la boca y anunció con una gran sonrisa:

– ¡Ha sido ISLANDIA!


Me salto el límite de tiempo de actualización no legítima porque la situación bien se merece que le dedique algo de tiempo:

Ya leísteis en esta entrada lo nerviosa que andaba después de haber echado la solicitud para que me dijeran la ansiada palabra con E, que estaba preocupada porque no había sacado tanta nota como me esperaba, que ya había echado la solicitud y que sólo cabía esperar.

Cuál fue mi sorpresa cuando ayer estaba estudiando e inocentemente fui a “echar un vistazo a Twitter”: a los cinco minutos estaba desesperada en un ordenador rojo dándole a F5 sin parar porque para no variar la página de la Universidad de Sevilla estaba caída y por fin habían sacado la lista de concesiones provisionales (creo que en ese momento media universidad le estábamos dando a la misma teclita de la leche porque sólo veía desesperación alrededor, aunque ahora que lo pienso había un examen bastante cerca). Moraleja: no os entretengáis con internet si necesitáis estudiar.

Dos horas después, en una cafetería con Nokson, Fani y una tila tan grande que merece ser mencionada como acompañante, el iPhone POR FIN cargó y la palabra con E se hizo realidad y tomó cuerpo en forma de una palabra: TITULAR, con todas sus letras. Me habían concedido mi primera opción cuando no contaba con que me dieran ninguna porque la mala suerte no se había apartado de mi lado en estos últimos tiempos. Risas, lágrimas, gente mirándome entre sorprendida y asustada porque hacía años que no estaba tan eufórica y decidí no reprimirme, besos, besos, besos, abrazos, si es que no me lo creo, es que seguro que han fallado, pero por fín a mi favor, no me lo creo, y una millonada en llamadas de teléfono.

Sí, por una vez me permití llamar a todos los amigos que me cogieron el teléfono (bueno, a casi todos, ojalá la euforia me hubiera durado tanto, pero una se agota) gritando de alegría, diciendo que miraran la convocatoria también, lo publiqué en Twitter, Tuenti, Facebook, MSN, Gmail, y no lo publiqué en Enseñanza Virtual porque no me dejan editar estados, que si no también. Quería compartirlo con todo el mundo.

En fin, queridos espectadores, las listas son provisionales pero la plaza es mía: en Septiembre de 2011 vuelo a Islandia a pasar allí el curso (y mucho frío también), y ustedes vendréis conmigo en alma y ánimo.

Para terminar, os dejo un vídeo que me pasó Carlos hace algún tiempo (¡gracias de nuevo!) para que me empapase de todo aquel lugar, y en el día de hoy os lo dejo a ustedes para que lo compartáis conmigo, una Solemboom que a día de hoy sigue estando muy feliz.

Sjáumst bráðum!

Por cierto, me gustaría mandar desde aquí mis ánimos a los que se han quedado de suplentes y mis felicitaciones a todos los titulares de becas Erasmus (sobre todo a Wikichipi, que estaba muy contento).

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Posibilidad de marchar

o “La maldita palabra con E”

Es inevitable: no puedo dejar de decir la palabra con E ni de pensar en ella. Que si se ha caído el servido de la E, que si mira los destinos que me ofertan en la E, que si quiero irme de E, E, E , E.

Y es que de decir “Pues yo quiero ir” a ponerse manos a la obra hay una diferencia: antes de elegir destinos te pones a buscar ciudades, precios, opiniones en blogs (parece ser que todo el que se va de E tiene que hacerse un blog que explique el proceso por fuerza. Eso no lo ponía en las bases de la convocatoria. Bueno, espero que me sean útiles), te asustas, te ilusionas, te acuerdas de que aún no has solicitado nada…

Espera. Antes de esto hay más cosas… Ah.

Te apuntas para hacer el examen de idiomas (inocente yo, creí que esto era 2008 y que se hacían en Diciembre), repasas y repasas (en mi caso, con prisas porque resulta que este año la prueba fue el 29 de Octubre) y haces la prueba (llegas con tu boli y resulta que era en lápiz. Vamosnomej Reparten lápices). Lo divertido es que luego te dejan apuntarte tus respuestas en un papelito y al par de días publican dichas respuestas en un papel. Tú, rotulador en mano, haces un tic a las que estan bien y una cruz a las que están mal  y haces el facepalm de tu vida cuando ves la notita tan baja que has sacado (bueno, que saqué. A mí no me cabe duda de que sois unos espectadores super competentes e internacionales). Paso 1 completado.

Cuando, un buen día, descubres por Twitter que la convocatoria se ha abierto POR FIN y que tus destinos no son tantos como esperabas, pero SON que es lo que importa, entonces sí cunden los nervios. Empiezas a referirte a esto como una realidad.

O quizá yo le dé demasiada importancia a esto. La cuestión es que quiero estudiar el año que viene fuera, y en Islandia además. Si no, siempre nos quedará la bella Italia.

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